Este proyecto fotográfico, desarrollado a lo largo de cinco años, se centra en el barrio Madre de Dios de Logroño como objeto de estudio para explorar las dinámicas históricas, socioculturales y urbanas que definen su identidad. Este lugar, en el que resido, se sitúa en el núcleo urbano de la ciudad y funciona como un microcosmos que ejemplifica aspectos como la multiculturalidad, la estratificación social y los efectos del deterioro arquitectónico, situándose como un contexto ideal para el estudio de la transformación urbana contemporánea. 

El proyecto trasciende la mera representación estética para convertirse en un análisis crítico de la realidad urbana y sociocultural. Al documentar la coexistencia y el contraste entre decadencia y diversidad, reflexiona sobre la identidad colectiva y los desafíos socioeconómicos contemporáneos.

El barrio Madre de Dios se articula como símbolo de algunos de los procesos que definen las sociedades del siglo XXI: la gentrificación, los movimientos migratorios, la multiculturalidad y la diversidad, presentándose como una de las áreas más interesantes y vivas de la capital riojana.